martes, 11 de agosto de 2009

Después de la tempestad viene la calma

Al contrario del otro día en que me deprimí, la noche de ayer y todo el día de hoy estuvo estupendo, ayer vino Airtton a mi casa y salimos a correr a las 8:30pm, las estrellas estaban brillando como jamás se podrán ver en tijuana o en alguna otra ciudad grande, los árboles hacían que me calara el frío hasta los huesos, ya que no llevaba más que un pants y un suetér delgado siendo yo muy friolenta, sin embargo, buena fue la idea de no llevarme algo más abrigador ya que a media corrida no aguantaba el calor que se genera una vez que haces ejercicio.

Corríamos al lado del río Paraná, se escuchaba la música que tocaban para nosotros los grillos y las pequeñas olas del río, un perro negro hermoso se unió a nuestra labor de ejercitarnos, Airtton corría más rápido que yo y por momentos preferia caminar y el "vamos vamos, daleeee!! te voy a picar el orto!!!"... y el perro negro ladraba como para darme animos y de nuevo comenzaba a correr, de pronto por más aire que respirara no podía retenerlo todo, era demasiado aire puro en mis pulmones que tuve una reacción contraria, por más aire que inhalara sentía que no me llenaba, tuve que tomar agua de la canilla, que aquí en Argentina es la "llave" y por lo contrario a Tijuana aquí todo es potable y se puede tomar, incluso sabe mil veces mejor que la de Buenos Aires, subimos y bajamos escaleras con la misma musica del río y sus desconocidos habitantes, subimos y bajamos también una colina llena de pasto y árboles. Después comenzamos a hacer abdominales mirando las estrellas, son las mejores abdominales de mi vida, no sentía dolor alguno, ni mucho menos sentía lo frío del pasto, el simple hecho de poder salir de tu casa a hacer ejercicio en medio de la naturaleza es hermoso.

Y hablando de ejercicio hoy fui a mis primeras clases de tango que fueron maravillosas, aprendí el paso básico de tango y a hacer los "8", asistieron a la clase personas de mi edad y de edades más avanzadas, Cheryl la tijuanense que vive aquí en Casa Lila (vino de intercambio, pero ya se regresa a tijuana), me presentó con el maestro y el maestro le dió en público la despedida y a mi me presentó como otra mexicana. Pero antes de mis clases de tango fui por primera vez sola a La Costanera, donde escribí en mi diario y me senté a pintar al lado del río, encontré un spot para ver más de cerca el río e incluso poder tocarlo, me sentí tan en paz conmigo misma como si no existiera nada más en el mundo, como si el viento y el río se llevaran la causa por la que vine, el pintar y sobretodo el inspirarme me sirvió demasiado, estoy comenzando a hacer cosas por mí y para mí, estoy siendo egoísta y me encanta, me encanta levantarme tarde y desayunar lo que yo quiero a la hora que quiero, bañarme a la hora que quiero, salir a ver el río y disfrutarlo, pintar, escribir, pensar, cantar, bailar, etc., quiero meterme a clases de canotaje para estar más conectada aún con la naturaleza, seguir con mis clases de tango, meterme a unas de dibujo y pintura, a hacer cosas que jamás había hecho antes por falta de tiempo, por tener otras cosas que hacer, así que el pensar junto al río de estas cosas maravillosas que me ofrece Paraná, el entar en contacto íntimo conmigo misma y conocer lo más profundo de mis pensamientos y dejarlos al río a que se los lleve a no se donde, me ha ayudado a ver lo bueno de este lugar y a disfrutarlo, basta de extrañar a los que siempre voy a tener a mi lado incluso aquí mismo los llevo conmigo, no los voy a extrañar, los voy a recordar como se recuerda una canción que te encanta y cada que la escuchas te pone a bailar, los voy a ver en 5 meses, pero lo que esta aquí lo veré hoy.

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